Luz, que sirve de vehículo a la energía que se desprende del Sol Manásico o Sol Central de la Galaxias, hace su ingreso a nuestra atmósfera al inicio de cada Era, o sea, cada 2,100 años, y ahora se da justamente a razón del cambio de Era. La radiación es altamente nociva para el ser humano que no se encuentre preparado para captarla, por lo que se recomienda una adecuada alimentación (vegetariana preferentemente), mantener el cuerpo limpio de impurezas y toxinas, así como de estimulantes; también se requiere disciplinar el cuerpo con orden psicofísico, meditación y preparación de la mente y el espíritu orientado a Dios y el amor a nuestros semejantes.
La Luz Violeta es aprovechada y catalizada a través de los Cristales de Cesio que nos dan los Guías. La concentración de esta luz tiende a ubicarse en el Plexo Faríngeo (Chakra Vicchuda, como lo llaman los orientalistas), capacitando al Rama en el uso del Sonido (vocalizaciones) y el poder del Verbo.