Shasta, CA, USA

Junio 27, 1998

Llego la hora esperada de los ancianos, esta es la del deber de Uds y de nosotros para poder trabajar juntos en un oasis de tristeza que hay donde compartir luz.

Esperen que la hora no se avecina ya, es de ustedes el deber de apoyar a los ancianos en el trabajo de capacitar a los que mas puedan ayudar a la humanidad en esta hora de apego a lo material.

No descanséis sin cesar, la humanidad esta en espera de lo que ustedes pueden traer a compartir, y esto es el de ser la llave de la herramienta que la humanidad necesita para poder dar un paso agigantado a encontrar su nivel de conciencia que ya les corresponde por deber.

Tenéis en cuenta que el tiempo está apresurado, no toméis mas descanso que la campana ya sonó. Es hora de despertar y con ahínco trabajar para que lo que se avecine acontezca ya. Es hora de trabajar juntos en la tarea del despertar colectivo.

Amaos los unos a los otros, teneid cuenta que el paso aprisa de los que se apuran por vencer el miedo ha logrado que ya haya un cambio en el horizonte.

Tengan en cuenta de que el tiempo es ya, ahora tenéis que seguir el paso de resurrección como la ave fénix que resurrecta en los momentos mas necesitados y estos son ahora.

Tengan en cuenta que todo no fue siempre así, hubo tiempos en que la humanidad oraba unida a seguir de los dolores pero no esperéis que haya dolores, orad antes de que suceda.

Oraid juntos para que la energía se mantenga mas unida. Esperéis de nadie y veréis que lo que esperáis se realizará.

Cuando es la hora del cambio? ahora es la hora sin cesar. Es de tener en cuenta que los pasos son agigantados y necesarios por Uds ha humanidad, tened fe en el plan cósmico.

Deberán ir a ayudar a los hermanos de la quinta de oro. Tenéis que usar vuestras sandalias de cobre para poder ayudar a los otros.

Sigan vuestros paso apresurado en aprender. Tenéis las herramientas que necesitáis. Amor al prójimo en todo momento y será la llave que os necesitaréis para poder llevar a ser lo que tenéis que hacer.

Paz y buena voluntad en la Tierra.

Amor,

Jesús