Comunicación 22 de Marzo de 1998

Lugar: Desierto de Chilca

Hora: 10:30 a.m.

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Amados hijos:

Que la eterna Luz del Profundo Amor los envuelva.

La Confederación ha puesto sus mayores esfuerzos en asistir la última etapa del bello planeta Tierra. Su aura azul llega a los corazones de muchos seres de diferentes civilizaciones que los observan; y a su vez, éstas civilizaciones vecinas a vuestro mundo, desean que el Plan se cumpla y que el planeta azul se constituya en un verdadero sol galáctico, que emane sus potentes haces de luz a los más alejados rincones del Universo.

Como tal transformación inicia su etapa más acelerada e importante, ustedes como habitantes de la Tierra, deben mantener un equilibrio y sintonía con el proceso de cambio. Dejen que la chispa interior se encienda hasta sobrepasar los límites del cuerpo, y dirección en sus mentes hacia los más elevados ideales, que se amparan bajo el abrazo protector de una misión que ustedes ya conocen.

Cuando vean el palpitante fulgor de las estrellas, tomen conciencia que algún día vuestro planeta también lo será; y desde otros lugares en el cosmos verán su inconfundible brillo y comentarán su historia y la de sus habitantes, porque ello marcará un momento importante en el devenir del Plan Cósmico.

Los Mayores han depositado su confianza en el hombre de la Tierra, porque dentro de sí mismo guarda las claves del enlace, de la conexión que unirá el cielo con la Tierra. Y entonces, la luz del bien acariciará vuestros rostros y las tinieblas se disiparán para mostrar una Edad Dorada, donde aquel que mantuvo su sentir de niño, contemplará conmovido el amanecer del Gran Día del Anrrom.

Desde el Alto Paititi se está preparando la transición de vuestro planeta, esperando el momento en que algunos de ustedes puedan estar a nuestro lado para coordinar juntos, lo que será el nacimiento de una nueva Humanidad. Deseo hablarles sobre ello, sobre el Séptimo de Rahma o fase final, que sólo la conocen los Maestros; y para ello, deben estar abiertos para escuchar y para comprender. Deben ser como aquella copa que, estando vacía, permite sin dificultad el ingreso del líquido sagrado. El corazón y la mente humana son como aquella copa, deben vaciarla primero porque aquello que los perturba o inquieta no les permitirá recibir las pautas del Nuevo Tiempo.

Muchas cosas están ocurriendo y vuestros ojos no las perciben porque están más allá de la comprensión humana. Ahora más que nunca deben confiar, y deben tener paciencia para esperar, porque el encuentro físico es necesario; por ello, la invitación para el contacto seguirá pendiente. Mediten y aquellas dudas que los asaltan serán limpiadas por el agua purificadora del espíritu; porque él sabe, y él los conducirá por el sendero correcto.

No hemos olvidado las invitaciones que en su momento les hicimos llegar para vivir muchas experiencias; pero para ello, todo tiene su tiempo. ¿Acaso una madre puede tener a todos sus hijos en el mismo instante? No, cada uno llega cuando su tiempo ha sido señalado. Así pues, cada cosa tiene un lugar y un momento que se debe respetar. Mírense y comprueben todo lo que han aprendido a lo largo de estos años. Han venido conociendo cómo funciona Rahma, y saben que ésta misión siempre estará libre de las equivocaciones o desaciertos de quienes la integran. Quizá el tiempo deberá dilatarse para que veamos finalmente los objetivos cumplidos; pero lo importante es que estos se darán para beneficio de muchos seres que dirigen su vista hacia las estrellas, esperando el día y la hora en que volverán a sus orígenes.

Vayan en paz. Siempre los guardamos en lo más profundo de nosotros.

Con Amor:

Joaquín.