Es una clave, una vibración que nos identifica a cada uno. Esta vibración significa lo que somos, hemos sido, nuestros colores áuricos, nuestra Misión, en total lo que hemos hecho a través de nuestras existencias. El recibir el Nombre Cósmico llega, cuando la persona está preparada, ya que es un arma de dos filos; se utiliza repitiéndolo en la meditación como un mantram que nos hace vibrar en planos superiores del conocimiento; y si se repite sin que se le haya dado visto bueno o recomendado hacerlo, puede uno volverse loco.

El repetirlo en su momento, nos libra de barreras en el conocimiento del Micro y Macrocosmos.

Los Guías son poseedores de la facultad de poder captar la vibración ascendente o Nombre Cósmico de la persona; sin querer restarnos etapas de nuestro proceso evolutivo, nuestros Guías nos participan de una de nuestras claves interiores de desarrollo, sólo con nuestro consentimiento y si es que hemos ya iniciado por cuenta propia nuestro proceso de autoconocimiento, ayudándonos así a acelerar nuestra vibración, ya sea para facilitar el contacto físico con nosotros (ellos vibran más rápido que nosotros), sea como ayuda a la persona en la apertura de su conciencia hacia los planos superiores, además de definir la situación o Misión personal que llevaremos a cabo en la vida dentro o fuera de la Misión Rama.

 Así como pueden darse a través de las comunicaciones telepáticas con los Guías, pueden ser recibidos en forma muy personal e íntima a través de un sueño, una visión u otra forma de manifestación interior. Pero el Nombre Cósmico recibido al interior de la Misión Rama, señala el momento de interiorización en el conocimiento aplicado en uno mismo.

Este nombre busca develar el registro reencarnativo de las experiencias pasadas por la persona. Nos arroja luces sobre lo aprendido a través de las innumerables vidas pasadas y de los tantos errores cometidos. Nos acerca por lo tanto, a una posible respuesta del ser de cada hombre, del ?quién soy yo?. Cada nombre posee un significado que será descubierto en su momento (de forma personal).

Existen dos tipos de trabajo con el Nombre Cósmico: Meditación Lunar (Lunes, Miércoles y Viernes, p.m.) y Meditación Solar (Martes, Jueves y Sábados, a.m.), mental y vocalizados respectivamente.

Los Nombres Cósmicos tienen diversas terminaciones que corresponden a las dos últimas letras del Nombre Cósmico y representan claves vibratorias que determinan el orden en que se efectuaron los llamados a los Ramas, el orden de aparición y trabajo armonioso en la misión, como por ejemplo AM, EM, EL, NI, AN, AC, WA, EN, etc. Este llamado y búsqueda no implica un orden de importancia ya que cada cual cumple una función distinta que encaja armoniosamente en esta Misión de entrega total en la cual el hombre es un medio de esa gran Fuerza de Ayuda y Amor Universal.